El certificado de limpieza del conducto y qué mira una inspección en Salt

El certificado de limpieza del conducto y qué mira una inspección en Salt

Cuando llega la revisión del plan de higiene, el papeleo pesa tanto como el trabajo. En cocinas pequeñas de Salt, donde una freidora y una plancha trabajan a tope en ocho metros cuadrados, no basta con limpiar: hay que demostrarlo. Tras el desengrase integral —de la lama al sombrerete— entregamos un informe con fotos del interior del conducto y del plenum (la cámara de aire sobre los filtros) antes y después.

Se adjuntan dos lecturas de caudal con anemómetro, tomadas al inicio y al final, para verificar que el tiro funciona. También se especifica el producto químico usado y el destino de los residuos grasos. Ese certificado es archivable: entra directo en tu documentación APPCC para que cualquier inspector municipal pueda comprobar, sin abrir la campana, que el circuito está libre de grasa acumulada y cumple la normativa vigente.

Qué se comprueba de la extracción en una revisión del plan de higiene

Cuando un inspector revisa la extracción, no se limita a mirar la campana desde la cocina. Busca pruebas tangibles: quiere saber cuándo se limpió por última vez el circuito, quién ejecutó la tarea y qué alcance tuvo esa intervención. Se fija en el estado de los filtros, si las bandejas recogen correctamente o si los registros del conducto permiten acceder al interior sin desmontar todo. En una cocina pequeña con freidora y plancha a pleno rendimiento, donde el aire de compensación (el que entra para equilibrar el vacío) es escaso, un punto sin documentar queda abierto aunque el suelo brille.

Ese informe técnico debe archivarse junto al resto de registros del plan APPCC del local. No vale con decir “está limpio”; hace falta constancia. Si trabajas en Salt o alrededores, puedes consultar cómo abordamos estos casos en nuestra página de [servicios](/nuestros-servicios/). La clave está en dejar rastro verificable para evitar incidencias futuras.

El certificado de limpieza dentro del plan APPCC del local

El papel que te entregamos al terminar no es un simple recibo. Es un certificado de limpieza diseñado para encajar en tu plan APPCC sin tener que rehacerlo. Incluye los datos del local, la fecha exacta y el alcance punto por punto: desde la lama del filtro hasta el sombrerete de cubierta, pasando por el plenum (la cámara donde se acumulan los humos antes de subir) y la turbina. Se especifica el producto químico empleado y lleva nuestra firma, lo que da validez administrativa a la intervención.

Acompañando al documento va el informe fotográfico y las dos mediciones de caudal. Estas cifras son clave: medimos el aire con anemómetro al llegar y al salir. No basta con decir que se ha limpiado; hay que demostrar que el motor extrae el volumen correcto una vez retiradas las grasas incrustadas. Todo se entrega en formato digital archivable, listo para guardar en tu carpeta de higiene o mostrar si el Ayuntamiento de Salt pide documentación durante una inspección.

Fotos del interior del plenum y del tubo: la prueba que queda

La cámara entra donde no alcanza la mano. Antes de tocar nada, se fotografían el plenum —la caja que recoge los humos bajo la campana—, los codos del conducto y el rodete de la turbina, esa pieza con álabes que gira para extraer el aire. Después de raspar la grasa acumulada en esos rincones oscuros, se vuelve a repetir el encuadre exacto. Esas imágenes son la única prueba tangible de qué tramos se han abierto y hasta dónde ha llegado el cepillo meses después.

Si te visita un inspector o quieres vender el local, tienes ahí el histórico visual de las intervenciones. Además, comparar las fotos de una limpieza con las de la siguiente deja ver cómo evoluciona la suciedad. En cocinas pequeñas de Salt, con freidoras funcionando todo el día y poca ventilación natural, saber si el conducto está limpio es vital. Revisa el detalle técnico en nuestros servicios y guarda cada informe para tu tranquilidad.

Registros accesibles: lo que pide la norma de referencia UNE 100165

La UNE 100165 no es solo una guía de instalación, sino el marco que define cómo debe mantenerse un sistema de extracción en cocinas colectivas. Su punto crítico es la accesibilidad: exige registros a lo largo del conducto para poder limpiarlo físicamente. En la práctica, esto significa que un tubo sellado sin bocas de acceso no puede acreditarse como higiénico en toda su longitud, por muy nuevo que esté. Si el humo y la grasa se acumulan en tramos cegados donde no entra la mano o la herramienta, la norma se incumple desde el diseño.

Cuando visitamos locales compactos en el Centre o cerca del Mercat Municipal, vemos conductos antiguos con dos o tres codos y sección reducida que impiden el paso. Aquí aplicamos una solución directa: practicamos nuevos registros de inspección si faltan, permitiendo el raspado mecánico y la aspiración profunda hasta la salida de cubierta. Así el circuito entero, desde la lama del filtro hasta el sombrerete, queda despejado. Recuerda que las condiciones concretas de tu salida de humos y los requisitos de la licencia de actividad los fija el Ayuntamiento de Salt; nosotros nos ajustamos a esa exigencia local documentando cada intervención con fotos y mediciones reales.

Cocinas de colectividad del entorno del Parc Hospitalari Martí i Julià

Salta del centro denso y llega al entorno del Parc Hospitalari Martí i Julià. Aquí el volumen de comidas diarias es alto, con frentes de cocción corridos que no admiten improvisaciones. A diferencia de un bar pequeño, el registro documental es continuo y la intervención se planifica junto a su parte correspondiente en el contrato de mantenimiento. El trabajo se encaja durante la parada de servicio para no cortar el ritmo.

El equipo cambia respecto a una pizzería de barrio, pero el criterio para medir y documentar sigue siendo idéntico: dos lecturas de caudal con anemómetro, una al entrar y otra al salir. Se limpia todo el circuito, desde la lama del filtro hasta el sombrerete de cubierta. Los filtros van por inmersión, el plenum —la cámara interior donde se acumula la grasa— se trata por aplicación y arrastre, y el conducto se raspa mecánicamente abriendo registros nuevos si faltan.

La turbina se desmonta y cada álabe se limpia individualmente. Al cerrar, entregas un informe con fotos del interior antes y después, las mediciones exactas y el certificado archivable para tu plan APPCC. Si necesitas coordinar estas paradas largas en la corona de Girona, consulta nuestros servicios específicos para colectividades o revisa cómo cubrimos la zona en áreas de actuación.

Cuánto sigue valiendo la última limpieza de tu conducto

El papel que te dan no tiene fecha de caducidad real. Lo que manda es el uso. Si tu freidora ha pasado de dos a seis horas diarias o has añadido una plancha a la carta, ese conducto ya está más cargado que cuando se limpió. En cocinas pequeñas y cerradas, como muchas en Salt, el aire viciado acumula grasa rápido si falta aporte de compensación. Un cambio de horario o ampliar la línea de cocción altera el equilibrio del caudal extraído. Por eso, cuando cambias de actividad o entra un nuevo titular, toca revisar el estado del circuito. El responsable anterior deja una realidad física que tú heredas, con sus suciedades y sus medidas de seguridad.

No vale fiarse solo del documento guardado en el cajón. Hay que ver cómo está ahora mismo por dentro. Nosotros medimos el paso del aire antes y después, abrimos registros donde hacen falta y desengrasamos hasta el rodete de la turbina. Así sabes si esa limpieza sigue valiendo para lo que cocinas hoy. Si tienes dudas sobre tu situación concreta, llámanos al 690 22 09 44, escríbenos a info@limpiezacampanas.com.es o cuéntanoslo desde nuestra página de /contacto/.

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